Nuestra relación con la Tierra requiere de una conexión espiritual

Nuestra relación con la Tierra requiere de una conexión espiritual

Nuestra relación con la Tierra requiere de una conexión espiritual 1281 855 Banca Ética Latinoamérica

En el marco del Ciclo Digital Dinero y Conciencia 2020, se celebró de manera exitosa la videoconferencia, Nuestro vínculo con la Tierra, este 9 de abril 2020, con Joan Melé, presidente de la Fundación Dinero y Conciencia y Guillermo Scallan, director de Operaciones de Fundación Avina.

El seminario partió con la lectura por parte de Joan Melé, del poema Invictus de William Ernest Henley, poeta británico que vivió en el siglo XIX. Los versos de esta obra destacan como inspiración a la superación de la adversidad y la fortaleza de espíritu.

En tiempos de confinamiento mundial obligado por la pandemia del Coronavirus, Melé recordó esta obra que inspiró a Nelson Mandela a resistir su encarcelamiento de 27 años, para luego salir sin ánimos de venganza y lograr la presidencia de Sudáfrica. El aislamiento social al que hemos sido sometidos “Al lado de esto son como unas vacaciones” sentenció.

Seguidamente entró en el tema propuesto para explicar que nuestro vínculo con la Tierra no sólo puede verse desde el punto de vista climático sino de una relación más profunda que parte de entender, ver y sentir que nosotros somos la Tierra.

“La Tierra no es algo apartado de nosotros.  A nivel físico el aire que respiramos, cuando uno inhala ese aire que ha entrado en mi y luego expira,  estamos juntos, y tú respiras el mismo aire y así. Es decir que temporalmente estamos compenetrados por el mismo aire. A nivel del agua y líquidos es lo mismo. Ingerimos esos líquidos, entran en nosotros y luego vuelven al mundo. Igualmente el alimento que consumimos y luego volvemos a excretar. Nuestro propio cuerpo que viene del nacimiento y cuando llega la muerte vuelve a la tierra” explica para ejemplificar cómo estamos conectados en lo físico.

Recordó que Johannes Kepler ya lo había advertido cuando dijo que la Tierra es también un ser vivo con alma y con espíritu.

 En este sentido, advierte que no solo afectamos a la Tierra cuando talamos árboles, deforestamos o contaminamos el aire o las aguas, también cuando tenemos emociones negativas y destructivas.

Por tanto nosotros influenciamos a la Tierra con nuestro mundo interior, pero la Tierra también en su proceso anímico nos influencia a nosotros. Es por ello que recomienda “sería bueno que en el futuro, nuestro ser anímico y espiritual pudiera convivir de manera consciente con el de la Tierra”.

Este conocimiento del cual se habla de manera racional e intelectual -afirma- ya existía en las culturas originarias.

De allí que aunque reconoce que es “muy importante hablar del cambio climático, es insuficiente”, a su juicio, hay que elevarlo a nivel espiritual. Todo lo que está sucediendo en la Tierra y se manifiesta de manera material es reflejo del mundo espiritual.

Invitó a descubrir desde la meditación y el sentir, el milagro de poder ser uno con la Tierra y el cosmos a nivel espiritual.

Una educación que promueva la voluntad y el espíritu

Por su parte, Guillermo Scallan, director de Operaciones de Fundación Avina, leyó el poema de Gabriela Mistral, Decálogo del Maestro,como punto de partida para reflexionar del por qué parte de los desequilibrios actuales son producto de una educación muy enfocada hacia lo racional e intelectual en desmedro de otras inteligencias humanas.

“Hemos generado profundos desequilibrios en la Tierra. Hemos herido de muerte a la Tierra. Hemos generado grande sufrimiento animal. Ahora que estamos en confinamiento parece que algo se recupera». 

Para dimensionar el tamaño del daño afirma que 1.000 millones de personas viven sin agua.

Y según  Guillermo Scallan, en parte el origen de estos desequilibrios los ha generado la educación. “Nos ha hecho mucho daño la teoría de la evolución de Charles Darwin” dado que precipitó en la educación el valor de la competencia, y el intelecto de manera temprana.

Usando una metáfora señala que tenemos una cabeza enorme pero somos raquíticos en nuestros sentimiento y en nuestra voluntad. Y por lo mismo hemos desarrollado una relación intelectual con el mundo. Por lo que hemos logrado una relación ganar perder, donde ganamos nosotros y pierde el mundo.

Como contra propuesta cree que la educación entonces debería poner en movimiento el espíritu y la voluntad para lograr ese cambio desde los niños y jóvenes.

Por eso vemos con mucha esperanza el nacimiento de las empresas B porque refuerzan la importancia de no pensar sólo en la rentabilidad y la competencia sino en la dignidad humana y en el cuidado del planeta.

Las empresas B y la banca ética son una gota de homeopatía que está generando profundos cambios, pero en un organismo que sigue enfermo y pandémico.

Este mundo se niega a morir y se ha ido radicalizando. Tenemos que generar una recuperación económica pero  de la buena.

Finalmente, Marina Bresslau y Juan Bottero. miembros del equipo de la Banca Ética Latinoamérica agradecieron la conexión de los presentes e invitaron a conectarnos nuevamente el próximo 16 de abril, cuando se celebrará  el seminario titulado El Coraje y la Transformación del Miedo, en el que Joan Melé compartirá pantalla con Mariano Kasanetz, director del Seminario de la Comunidad de Cristianos. Para inscripción aquí.

Si quieres revivir la conferencia completa pincha aquí.

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